Regulación emocional: el movimiento repetitivo y el reto de guiar la bolita ayudan a disminuir la ansiedad y mejorar la calma. Motricidad fina: al girar y manipular el juguete se ejercitan los dedos y la coordinación mano-ojo. Atención plena (mindfulness): el foco en el movimiento de la bolita favorece la concentración y la relajación
